Los Sánchez, reyes de la tijera en Fernando de la Mora desde 1954

"Quien no conoce la Peluquería Sánchez no puede llamarse fernandino", comienza diciendo Nelson, el mayor de los tres hermanos que le dan continuidad al servicio iniciado por su padre, hace 68 años. Lo dice entre bromas y también con un poco de orgullo. Es que por esta emblemática empresa familiar pasaron y pasan miles de personas, desde recién nacidos hasta abuelitos, desde el más humilde obrero hasta ex presidentes de la República. No hay trato preferencial para nadie, cada uno espera su turno.

De Lunes a sábados, de 09:00 a 21:00 hs, en horario continuo, no paran de llegar clientes y no hay número que sacar. Todo es a ojímetro y muy raras veces se equivocan; sólo cuando hay dudas preguntan por el siguiente. 

Peluquería Sánchez es sinónimo de risa, carcajadas, cargadas por clubes deportivos y en ocasiones intercambios sobre política partidaria. Uno se entera de todo ahí, no porque los peluqueros cuenten sobre las noticias o chismes, sino porque naturalmente fluyen las informaciones y demás, por la boca de los clientes, al decir de Nelson. Pero siempre en el marco del respeto.

Sus hermanos menores Lito y Aldo trabajan en armonía para llevar adelante la empresa y se nota un entendimiento mutuo entre ellos. No hay puja por clientes, algunos tienen su peluquero de cabecera y esperan hasta que se desocupe el mismo, aunque otro profesional esté libre.

El lugar, ubicado sobre Tte. Rivarola, zona sur, no es lujoso, pero es agradable llegar ahí y compartir con los que acuden a cortarse el pelo y con los responsables del corte. El pequeño salón abrió sus puertas por primera vez en 1954 y desde entonces no para; de a poco fue mejorando y hoy, obligado por las circunstancias del clima caluroso, ya cuenta con aire acondicionado, porque antes no hacía falta.

El criterio del padre era que si se modernizara en aquel entonces, algunos hijos del pueblo ya no vendrían, razón por la que el proceso fue lento y paulatino, hasta llegar a lo que es hoy el local.

Don Felipe Ramón Sánchez trabajó 45 años en esa peluquería, hasta que nos dejó. Era recio, serio y con carácter atemorizante; crió a sus hijos así, en la disciplina y el respeto. Tres de sus cuatro hijos varones siguen hasta hoy sus pasos.

Nelson nos comentó que hace 35 años viene peluqueando, apenas terminó el colegio y luego se sumaron sus hermanos menores. Los tiempos cambiaron y hay una preocupación latente: que los nietos de Don Sánchez no sigan la tradición. Por ahora no se avizora esa posibilidad. Sería fabuloso eso, afirma Nelson. Sus hijos rondan por la peluquería pero están estudiando carreras diferentes al de esta disciplina. 

Peluquería Sánchez es la casa del fernandino, al decir de nuestro entrevistado, donde la gente llega y se siente como en su casa. Ayuda el buen trato y el apreciado corte de pelo, agregó.

Es el único negocio tradicional, comercialmente hablando, que está sobreviviendo actualmente en la comunidad y es motivo de orgullo y satisfacción para la familia Sánchez. 

Como recuerdo y homenaje a su padre mantienen un pequeño museo, que ellos le llaman trofeo, que incluye navajas, tijeras, entre otros y también el busto de Alfredo Stroessner, que para ellos es intocable, por respeto a don Sánchez