El supuesto puenteo de Petropar es una falacia

El combustible tiene una incidencia altísima en el costo de vida, porque afecta a toda la cadena productiva y al consumo en general. Por eso no puede tratarse a la ligera y con irresponsabilidad. El rubro es estratégico y debe ser tratado como tal por el Estado, como la electricidad, el agua, por ejemplo. Sin embargo, el Poder Ejecutivo se arrodilló ante la presión empresarial interesada y vetó parcialmente esta mañana el proyecto de ley que afecta a Petropar.

El negocio mueve millones de dólares y por supuesto, los empresarios no piensan soltarlo; al contrario, cada vez logran más lucro, con un gobierno débil y permisivo, que favorece la desigualdad social. 

El proyecto sancionado la semana pasada por el Congreso Nacional sobre las adquisiciones internacionales de carburantes por parte de Petropar generó la inmediata reacción del sector privado, sus voceros de los medios de comunicación, parlamentarios interesados y las mismas autoridades de la estatal, que aparentemente no manejan bien el tema o esconden otras intenciones.

El proyecto en cuestión es bastante claro y específicamente "exceptúa a toda persona física del exterior dedicada a la comercialización de hidrocarburos para la provisión de los combustibles y biocombustibles, del cumplimiento de las disposiciones previstas en las leyes 2.051/2003, de contrataciones públicas, y 6.355/2019, que modifica los artículos 1º, 3º, 4º, 7º, 131 y 21º de la Ley 5.033/13, que reglamenta el artículo 104 de la Constitución Nacional, de la declaración jurada de bienes y rentas, activos y pasivos de los funcionarios públicos, y amplía disposiciones de la Ley 2.051/2003, sus modificaciones, normas respaldatorias y modificatorias".

Qué es lo que compra Petropar del exterior? 

La empresa estatal compra del exterior: gasoil, nafta y gas, que nosotros no producimos en Paraguay. Es decir, no adquiere de proveedores internacionales vehículos, útiles de oficina, muebles, uniformes, comidas, etc. La adquisición de estos últimos citados seguirá el proceso fijado en las Ley 2.051/03 y sus disposiciones modificatorias y ampliatorias.

Por lo tanto, no es cierto que Petropar dejará de regirse por la normativa de contrataciones públicas y repito, sólo será liberado de esta exigencias en los procesos de compra de carburantes.

En definitiva, el supuesto "puenteo" de Petropar a la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas es una falacia.

Por qué tanta resistencia al proyecto de ley?

Uno de los motivos centrales de la oposición del sector privado es que el proyecto de ley incorpora la publicación mensual de la ESTRUCTURA DE COSTO, que incluye precio de compra del combustible, flete, seguro, despacho aduanero y otros gastos operativos.

Al transparentarse todo esto, el sector privado quedará en evidencia en su manejo oligopólico y probablemente ya no tendrá excusas para elevar sus precios en forma arbitraria y abusiva.

En definitiva, lo que pretenden las distribuidoras privadas es que Petropar no tenga las herramientas para comprar más barato el combustible y por ende, vender al consumidor final a un precio razonable.

Los emblemas privados importan libremente el producto, sin intermediarios, y, sin embargo, quieren que Petropar lo haga por medio de terceros (cumpliendo la ley de contrataciones). Evidentemente, al darse este panorama, la estatal queda en desventaja competitiva.

Por ello, o Petropar se convierte única y exclusivamente a un ente regulador o sigue compitiendo en el mercado como una distribuidora más. A nuestro criterio la empresa pública debe aumentar sus bocas de expendio y competir con mayor fuerza, buscando el beneficio de la población antes que el lucro desmedido de los empresarios.

Actualmente el sector privado maneja el 86% del mercado del combustible, mientras que el 14% restante lo administra Petropar; conste que la mayoría de sus estaciones de servicio está en manos de particulares, varios de ellos, conocidos políticos que en su momento aprovecharon para sacar ventaja.

Si Petropar no sirve a la gente para contrarrestar el oligopolio, ¿qué sentido tiene su existencia como empresa pública?.


Juan Manuel Del Puerto G.